Aquí había una parte de mi traducción amateur del libro que los poseedores de los derechos consideraron que vulneraba la propiedad intelectual.
Interiormente y sin saber de leyes pienso que no es así pero no tengo ni los medios, ni el tiempo, ni las ganas de ver si la ley les ampara o no.
Eso sí, según consultas realizadas en ningún caso se trataría de un ilícito penal como quieren hacerme creer en el email de notificación. Así mismo tampoco ha habido beneficio económico alguno ni ánimo de lucro. La pura curiosidad intelectual combinada con una labor social ha sido el “oculto” motivo.
Sea como sea mi objetivo nunca ha sido llegar a esta polémica. Por ello y para evitar posibles acciones, este contenido no está disponible para su difusión y ha sido eliminado.
Mi reflexión al respecto puede leerse aquí.
Simplemente añadir que la experiencia ha sido buena en relación con el objetivo inicial: ver a qué se enfrenta un traductor de un libro así como mejorar mi vocabulario y comprensión.
La pregunta que flota en el aire es si todo esto hubiera pasado si el libro escogido hubiera sido uno desconocido. Creo que sabéis la respuesta.








Comentarios recientes